fuckgasm:

even my friends aren’t my friends

(vía departured)

Estoy harta, harta de ti, de lo nuestro, eso que nunca empezó pero ya terminó.
Me duele ver que todo el esfuerzo se fue a la basura, a la nada! Estábamos en la cima y de repente abandonaste todo, me abandonaste a mi! Como si ya nada te importara. Deje de conocerte, tal vez nunca supe como eras realmente. No quiero volver a verte, ni saber de ti. Te ofrecía todo de mi y lo dejaste ir.

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Siempre tuve un corazón con difícil acceso. Conocí hombres que viajaban dos horas para llegar a la puerta de mi casa y nunca sentí algo especial por eso. Los gestos románticos se perdían en la montaña de escombros que era mi mente. Recuerdo las veces que, por huir del amor, terminé sudorosa y sin aliento.

Un resquemor, una sensación de desconfianza, algún defecto o simplemente una frase desafortunada. Encontré excusas de todo tipo para no caer en las trampas viciosas en que veía a mis amigas más cercanas. Sufrían, lo pasaban mal, por hombres. Y yo lo encontraba tan tonto que me prometí una y otra vez que jamás pasaría por ello.

Nunca intenté domar un montón de mariposas cuando alguien susurró mi nombre a las 2 de la mañana. Tampoco supe cómo entregar una parte de mí misma a otra persona. Quería todas mis partes, necesitaba todas mis piezas para no recurrir a metáforas del vacío, del hueco, del corazón roto y del hilo rojo. Para que, cuando estuviera sola en la noche, al menos tener el consuelo de estar entera.

Escondí todo deseo de compañía y lo suplí con una coraza de sonrisas y frases alegres que me convirtieron en el alma de toda fiesta. Un alma que se inventó una realidad alternativa, una en que el amor eran frases clichés y absurdas acciones melosas que sólo quienes estaban infectados por ese virus podían entender. Mi vida era tanto más fácil cuando estar enamorada era el peor de los males.

He crecido desde entonces, aprendí que el amor significa sacrificar un poco de ti mismo con la conciencia de que nunca regresará; que es una puerta y no un camino sin salida; que debo aceptarlo y no huir de él; que es un motivo y no una excusa. No sé si me derretiría que alguien pronunciara mi nombre pero si tú vienes después de medianoche te dejaría entrar.

Me he vuelto susceptible al amor. Pero no al de cualquiera, menos al de aquél que, con flores y chocolates, viene a prometer eternidad. Has sido tú, con defectos y manías, quien supo decir las palabras exactas y cometer los actos justos para llegar a mí. Como un cerrojo cuya llave estaba perdida, fuiste capaz de encontrar la combinación exacta para encender en mí todo lo que por años intenté mantener quieto. Fuiste el temblor que reinició la actividad volcánica de mi corazón.

Yo creía que el amor era cuestión de destino o azar, pero hoy veo que es una decisión. Sólo falta que vengas y toques la puerta.

Te quiero mucho más, en vez de odiarte.

No soy la chica perfecta que todos quieren, soy la chica distraida, timida, fria, que nadie conoce.

(Fuente: la-sociedad-es-una-porqueria, vía enamoradadeunperro-ardilla)